jueves, 16 de agosto de 2012

Sobre la profecía…

Alguien esta observando a quienes la desesperanza se les ha convertido en una compañera constante…


¿Nos clavaron y fijaron en el vacío? ¿Es ese el apoyo que nos rodea y que nos va hundiendo totalmente ante nuestros ojos? 
Existe el conocimiento del deterioro continuo, y de que la inseguridad actual hará que la vida -ataviada de provisionalidad- amenace con disolver sus más elementales posibilidades. Lo inseguro no puede parecer seguro, pues es incapaz de serlo. No es un fantasma que ha tomado nuestra mente. Ésta «imposición de sensación» no tiene nada en que apoyarse con firmeza. 
Relatar esta desgracia y describir en que medida contribuimos a ella resulta revelador: Tenemos la capacidad de evaluar los hechos, y el deber de tomar una determinación y elegir un camino. Decidir, es intentar detener el efecto destructor que origina confusión y caos,  dentro de un mismo concepto que intenta crear una falsa memoria. Existen grandes probabilidades de disminuir el deterioro y sus efectos, sin tener que esperar a que quedemos solo unos cuantos. Así terminara la angustia sobre la profecía de la sangre…